La realidad virtual es una experiencia inmersiva, y como tal nos tiene que transportar a un lugar en el que literalmente sintamos que estamos en él. Todo esto se consigue, a fin de cuentas, a través de los sentidos. Las gafas nos permiten tener la sensación de estar viendo un mundo completamente distinto. Pero no basta con eso, para conseguir una realidad absoluta, hay que cubrir el resto de sentidos.

Una de las cosas más importantes cuando se está en una experiencia de realidad virtual es el sonido. En el cine tradicional el sonido es importante, ya que ambienta y embellece este arte. Pero en la realidad virtual es algo más.

Y no nos referimos únicamente a su presencia en la narrativa. Sino a cómo debe ser grabado e implementado.  El sonido nos ayuda a alertar qué está ocurriendo en nuestro entorno. Como la vida misma, vamos. Si escuchamos un claxon, nos giramos a hacia donde está sonando. Este recurso puede ser utilizado para guiar la atención del espectador cuando la cámara ya no la mueve el director.

Bien, pero esto no es cine, es realidad virtual. Y la finalidad de una experiencia inmersiva consiste en replicar la realidad de la forma más realista. Si vemos con 2 ojos, grabar en 3D. si escuchamos con 2 oidos, sonido binaural.

Si no sabéis lo que es, poneos los auriculares y escuchad el siguiente vídeo:

Como has podido notar, el sonido pasa de un lado a otro. «Pero esto es como el stereo, solo que de mayor calidad» dirá alguno… NO.

El stereo toma una fuente de audio y lo separa en dos canales R y L. El sonido binaural se graba con este tipo de aparatos que permiten separar las fuentes de sonido de forma individual:

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Básicamente lo que hacen es simular cómo escuchamos los humanos, replicando hasta la distancia entre las orejas, para que el espectador tenga una percepción real del foco del sonido dentro del espacio.  Vale, esto está muy guay, pero la cosa se complica. Este micrófono solo graba en una posición. Esto es como una cámara grabando en una dirección fija, es decir, que si en realidad virtual giramos las cabeza, nuestras orejas también giran, y se desplazarán respecto a la fuente de sonido. La solución a este problema es una aterradora cabeza, sacada del Laberinto del Fauno.

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Aunque asuste un poco, el resultado es increíble. Este sistema de grabación consigue recrear una sensación absoluta de que lo que escuchamos por los cascos literalmente está posicionado en el espacio aunque nos desplacemos.

Por eso el sonido binaural es el acompañante perfecto de las experiencias de VR. Te permite esquivar coches, descubrir qué persona está susurrando una conspiración para matar al rey de toda una multitud e incluso saber cuál será la dirección por la que te va a aparecer la niña con camisón que te va a dar el próximo susto.

George Lucas dijo una vez que el audio es el 50% de la experiencia. Esto nunca sido tan evidente como con la realidad virtual, que consigue apropiarse de tu subconsciente para teletransportarte a nuevos mundos. La realidad virtual es un éxito cuando consigue provocar en el espectador las mismas reacciones que tendría en la vida real ante esa situación, y el sonido es esencial en conseguir esto.